Aguanto el turno entero
Trabajo en un almacén y hago muchos kilómetros dentro de la nave. Con estos llego al final del turno sin arrastrar los pies. La suela amortigua y la planta no me pide guerra a media tarde.
¿Tienes una cuenta?
Inicia sesión para finalizar tus compras con mayor rapidez.

basado en 1.638 reseñas
Trabajo en un almacén y hago muchos kilómetros dentro de la nave. Con estos llego al final del turno sin arrastrar los pies. La suela amortigua y la planta no me pide guerra a media tarde.
No pesan nada. Salgo con ellos y a los diez minutos ya no me acuerdo de que los llevo.
Los agujeros ventilan bien y en julio no paso calor.
Por lo que cuestan me esperaba algo endeble y el material tiene cuerpo, no se hunde al pisar. La suela es gruesa y está bien rematada, sin rebabas. Por este dinero no contaba con este acabado.
Tengo el pie estrecho y la horma va ancha. Con la correa apretada aguanta, pero baila algo.
Agarran bien. En el suelo de la cocina no resbalo.
Los compré para andar por casa y ya los saco a la calle, al huerto y a por el pan.
Venía de unas sandalias de suela dura que me machacaban el talón y el cambio se nota desde el primer día. Estos absorben el golpe al andar. He pedido un segundo par en negro para el trabajo.
Las tallas van por pares y dudé con mi número. Con la guía acerté, pero hay que mirarla.
La correa atrás sujeta y no se me salen al andar.

NUESTRA ESENCIA
Hay una forma de vestir en el sur que no necesita presentación: ropa que se lleva sin esfuerzo, que respira con el clima y que combina con todo. De ahí nace Ana Marbella.
Elegimos cada prenda a mano, una por una. Tejidos que sientan bien, cortes pensados para cuerpos reales y no para maniquíes, piezas que dentro de cinco años seguirán teniendo sentido en tu armario. La ropa se hace para quien la lleva, y no al revés.
Por eso trabajamos todas las tallas, sin que ninguna sea la excepción: a los treinta, a los cincuenta y a los sesenta y cinco no se busca lo mismo.
Elegancia sin alboroto, calidad sin etiquetas.