Preferí asegurarme
Calzo 42 de siempre, y aquí van justas. Pisé un folio y me medí: 26 centímetros clavados, que es la 42. Como avisan de coger la superior si dudas, pedí la 43. Entra sin holgura y sin apretar.
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basado en 698 reseñas
Calzo 42 de siempre, y aquí van justas. Pisé un folio y me medí: 26 centímetros clavados, que es la 42. Como avisan de coger la superior si dudas, pedí la 43. Entra sin holgura y sin apretar.
Ando mucho por trabajo. La suela amortigua el paso y las piernas no acaban tan cargadas.
Comparadas con las que llevaba antes, pesan la mitad.
Las cogí en gris pensando en el fin de semana y ahora me las pongo a diario. Con vaquero, con chino y hasta con el jogger. Y además no desentonan con nada de lo que tengo.
Tengo el pie ancho y se nota. Miré la guía y cogí la talla de arriba.
Las quería para el diario. Me las calzo de pie y listo.
Estoy de pie toda la jornada en el almacén y con estas termino sin arrastrar los pies.
Pensaba que por este precio serían un apaño de dos meses. Llevo uno con ellas casi a diario, no se han deformado y la suela sigue pegada. Por ese lado voy tranquilo.
Las cogí en negro y tardaron más de lo que yo contaba. Nada más estrenarlas se me pasó.
Estas para el verano y el caqui para el otoño.

NUESTRA ESENCIA
Hay una forma de vestir en el sur que no necesita presentación: ropa que se lleva sin esfuerzo, que respira con el clima y que combina con todo. De ahí nace Ana Marbella.
Elegimos cada prenda a mano, una por una. Tejidos que sientan bien, cortes pensados para cuerpos reales y no para maniquíes, piezas que dentro de cinco años seguirán teniendo sentido en tu armario. La ropa se hace para quien la lleva, y no al revés.
Por eso trabajamos todas las tallas, sin que ninguna sea la excepción: a los treinta, a los cincuenta y a los sesenta y cinco no se busca lo mismo.
Elegancia sin alboroto, calidad sin etiquetas.