Mídete el pie antes de pedir
Iba a pedir mi 38 de siempre y menos mal que miré la tabla: me medí el pie y salía el 39. Tallan justas, así que hazle caso al aviso de la guía. Con el 39 van perfectas, pero quien pida a ojo se equivoca.
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basado en 637 reseñas
Iba a pedir mi 38 de siempre y menos mal que miré la tabla: me medí el pie y salía el 39. Tallan justas, así que hazle caso al aviso de la guía. Con el 39 van perfectas, pero quien pida a ojo se equivoca.
Necesitaba algo con soporte, pero todo lo cómodo que encontraba parecía de farmacia. Estas no: la cuña las hace bonitas y me las pongo con vestido y con pantalón corto sin desentonar.
Me esperaba plástico duro por el precio y no: la plantilla está bien rematada y la cuña no se dobla al pisar. Por lo que valen, no me lo esperaba.
Trabajo de pie en una tienda y llego a casa mucho mejor que con las que llevaba.
Medí el pie con un folio como explica la guía y acerté a la primera.
Con el calor de agosto los llevo frescos, y eso que paso el día fuera.
Las pedí para el viaje y llegaron más tarde de lo que calculaba, pero llegaron.
La cuña levanta sin que vayas en tacón.
Sujetan mucho más que las que tenía.
Tan a gusto que quiero las negras también.

NUESTRA ESENCIA
Hay una forma de vestir en el sur que no necesita presentación: ropa que se lleva sin esfuerzo, que respira con el clima y que combina con todo. De ahí nace Ana Marbella.
Elegimos cada prenda a mano, una por una. Tejidos que sientan bien, cortes pensados para cuerpos reales y no para maniquíes, piezas que dentro de cinco años seguirán teniendo sentido en tu armario. La ropa se hace para quien la lleva, y no al revés.
Por eso trabajamos todas las tallas, sin que ninguna sea la excepción: a los treinta, a los cincuenta y a los sesenta y cinco no se busca lo mismo.
Elegancia sin alboroto, calidad sin etiquetas.